¿Cómo ajustar las suspensiones de largo recorrido para evitar el «efecto barco» en carretera?

Publicado el marzo 12, 2024

El «efecto barco» en una moto trail no es un fallo de suspensiones blandas, sino un desequilibrio dinámico que se corrige entendiendo la secuencia de ajuste profesional.

  • El punto de partida no es endurecer, sino establecer una altura correcta con la precarga del muelle (SAG).
  • El control del movimiento (el «rebote») se gestiona con los ajustes hidráulicos, una vez la precarga es la adecuada.

Recomendación: Antes de tocar cualquier tornillo, realice siempre una medición precisa del SAG estático y dinámico. Es el 80% de un ajuste correcto y la base para un chasis estable.

La sensación es inconfundible para cualquier usuario de una moto trail moderna: al enlazar curvas rápidas en asfalto o al aplicar una frenada contundente, la moto parece flotar, ondular, perdiendo la precisión de la trazada. Este fenómeno, conocido como «efecto barco», genera una profunda desconfianza y limita la capacidad de disfrutar del potencial dinámico de la máquina. Es una característica inherente a las suspensiones de largo recorrido, diseñadas para absorber grandes obstáculos fuera del asfalto, pero que requiere una puesta a punto específica para un comportamiento noble en carretera.

La reacción instintiva suele ser buscar los reguladores y endurecer la compresión o la precarga al máximo. Sin embargo, esta es una solución simplista que a menudo empeora el problema, creando una moto rígida, incómoda y que sigue sin transmitir confianza. El verdadero origen del problema no reside en la «blandura» de la suspensión, sino en un desequilibrio dinámico entre el trabajo del muelle y el control que ejercen los sistemas hidráulicos (extensión y compresión).

Este artículo abandona los consejos genéricos para adoptar la perspectiva de un técnico de suspensiones. La clave no está en ajustar parámetros de forma aislada, sino en seguir una secuencia lógica de ajuste que restaure el control geométrico de la moto en cada fase de la conducción. El objetivo es transformar esa sensación de flotación en una plataforma estable y predecible, que trabaje para el piloto y no en su contra. Analizaremos cada ajuste no por lo que hace, sino por porqué y cuándo debe hacerse para conseguir un chasis equilibrado y eficaz.

Para abordar este desafío técnico de manera estructurada, exploraremos los conceptos fundamentales del ajuste de suspensiones, desde la base de la precarga hasta las implicaciones de modificar la geometría de la moto.

Por qué tu moto rebota excesivamente tras un bache y cómo corregirlo con un destornillador

El síntoma más evidente del «efecto barco» es un rebote descontrolado. Tras pasar por un bache o una ondulación, la moto no se estabiliza en un solo movimiento, sino que oscila varias veces. Este comportamiento no indica un problema de compresión, sino un déficit en el control de la extensión (o rebote). El muelle, al descomprimirse, libera su energía demasiado rápido, desestabilizando el chasis. La función del circuito hidráulico de extensión es, precisamente, frenar esta liberación de energía para que sea progresiva y controlada.

Antes de tocar el tornillo de la extensión, es imperativo asegurarse de que el muelle está trabajando en su rango óptimo. Esto se logra ajustando la precarga del muelle para obtener un SAG (el hundimiento de la suspensión bajo el peso) correcto. Si la precarga es insuficiente, la suspensión trabajará demasiado hundida, sin recorrido útil para absorber irregularidades. Si es excesiva, la moto será rígida y no copiará el terreno. El ajuste del rebote solo será efectivo cuando el muelle esté bien tarado para el peso del piloto.

Vista macro del regulador de extensión en horquilla de moto trail

El regulador de extensión, usualmente un pequeño tornillo plano en la parte superior de la horquilla o en la base del amortiguador, controla el paso de aceite a través de un orificio. Al cerrarlo (girando en sentido horario), se frena la velocidad de extensión, haciendo que la moto se sienta más «asentada» tras un bache. Un ajuste correcto elimina las oscilaciones parásitas sin hacer que la suspensión se vuelva lenta y «paquete» entre baches consecutivos.

Estudio de caso: Ajuste de SAG para diferentes carreteras en España

La configuración del SAG no es universal; depende del tipo de uso. Para autovías de la meseta, una conducción normal puede beneficiarse de un ajuste de confort (SAG delantero de 42mm y trasero de 35mm). En cambio, para afrontar puertos de montaña con curvas enlazadas, se busca una mayor precisión y agilidad con un ajuste deportivo (SAG delantero de 35mm y trasero de 30mm). Para rutas por carreteras secundarias bacheadas, se prioriza la capacidad de absorción con un SAG más generoso (delantero de 48mm y trasero de 40mm). Estos valores demuestran que el ajuste es siempre un compromiso dinámico.

Plan de acción: Ajuste del SAG como un profesional

  1. Medición en extensión total: Colocar la moto en un caballete central o lateral, de forma que la rueda a medir quede en el aire. Medir la distancia desde el eje de la rueda hasta un punto fijo del chasis (ej. la tija o el colín). Esta es la medida L1.
  2. Medición del SAG estático: Bajar la moto al suelo y, sin piloto, comprimir y extender la suspensión varias veces para eliminar fricciones. Dejar que se estabilice por su propio peso. Volver a medir entre los mismos dos puntos. Esta es la medida L2. El SAG estático (L1-L2) debe ser de 25-30mm delante y 5-15mm detrás para carretera.
  3. Medición del SAG dinámico: Con el piloto subido, equipado completamente y en posición de conducción, un ayudante debe volver a medir entre los dos puntos. Esta es la medida L3. El SAG dinámico (L1-L3) ideal es de 35-40mm delante y 25-35mm detrás.
  4. Ajuste de precarga: Si el SAG estático no está en rango, se debe ajustar la precarga del muelle. Como regla general, cada vuelta completa del tensor de precarga equivale a 1mm de cambio en la altura.
  5. Validación del muelle: Si tras conseguir un SAG estático correcto, el SAG dinámico está fuera de los valores recomendados, es un indicativo claro de que la constante del muelle no es la adecuada para el peso del piloto y debe ser sustituido.

Suspensiones semiactivas: ¿valen la pena el sobrecoste para un usuario medio?

Las suspensiones semiactivas o electrónicas, como los sistemas DSS de Ducati o Dynamic ESA de BMW, representan la cúspide tecnológica en la gestión del chasis. A través de una unidad de control (SCU) y múltiples sensores que leen parámetros como la velocidad, la inclinación, la aceleración y la frenada, estos sistemas ajustan los hidráulicos (compresión y extensión) en tiempo real, en cuestión de milisegundos. La promesa es ofrecer el mejor compromiso posible entre confort y deportividad en cada situación, sin que el piloto tenga que intervenir manualmente.

La principal ventaja es su capacidad de adaptación. Un sistema semiactivo puede proporcionar una absorción suave en un tramo roto y, una fracción de segundo después, endurecerse para ofrecer soporte en una frenada fuerte o en un viraje rápido. Funciones como el anti-dive (que reduce el hundimiento de la horquilla al frenar) o la autonivelación (que ajusta la precarga trasera automáticamente al añadir un pasajero o equipaje) aportan un nivel de seguridad y comodidad inalcanzable para un sistema convencional. Sin embargo, esta tecnología tiene un coste significativo, que no es solo económico. Por ejemplo, el precio de la Ducati Multistrada V2 S con suspensiones semiactivas supone 3.200€ más que su versión estándar.

¿Es una inversión justificada para un usuario medio? La respuesta depende del tipo de uso. Para pilotos que realizan largos viajes con variaciones frecuentes de carga (solitario, pasajero, equipaje) o que transitan por una gran diversidad de firmes, el beneficio es innegable. El sistema se encarga de mantener la geometría de la moto siempre en su punto óptimo. Para un usuario que realiza rutas de fin de semana por carreteras conocidas y con una carga constante, un buen conjunto de suspensiones convencionales, bien ajustado por un profesional, puede ofrecer un rendimiento igual o incluso superior en términos de «feeling» y conexión con la moto.

La siguiente tabla compara las funcionalidades clave para poner en perspectiva la inversión.

Comparativa de funcionalidades: suspensiones semiactivas vs mejora aftermarket
Característica Suspensiones Semiactivas (DSS EVO) Kit Öhlins Manual Premium
Ajuste automático según condiciones Sí, en tiempo real No, ajuste manual
Función anti-dive en frenada Sí, electrónico Solo con valvulado específico
Autonivelación con pasajero/equipaje Sí, automático Manual mediante precarga
Coste aproximado 3.000-4.000€ de fábrica 2.500-3.500€ instalado
Mantenimiento Más complejo/costoso Estándar

Cuándo cambiar el aceite de la horquilla para recuperar el tacto del primer día

A menudo, los pilotos se obsesionan con los clics de los reguladores, ignorando el componente más fundamental y perecedero del sistema: el aceite. El aceite de la horquilla y del amortiguador no es un mero lubricante; es un fluido de trabajo que, al pasar por válvulas y laminados, genera la fuerza de amortiguación. Con el tiempo, el uso y la temperatura, este aceite se degrada. Pierde su viscosidad original, se contamina con partículas metálicas y de teflón de los casquillos, e incluso acumula humedad.

El resultado de un aceite degradado es una pérdida drástica de rendimiento. La moto se vuelve imprecisa, los hidráulicos pierden su capacidad de control y la sensación es la de una suspensión «vacía». Como bien se señala en guías de mantenimiento, si una moto acumula muchos kilómetros sin una revisión de suspensiones, el mejor ajuste posible es, directamente, un servicio completo de mantenimiento. Cambiar el aceite, los retenes y los casquillos de fricción devolverá a la suspensión un rendimiento que ningún ajuste sobre un sistema desgastado puede lograr.

La frecuencia del cambio depende del uso, pero existen señales inequívocas de que el mantenimiento es urgente:

  • Flaneo incontrolado: La moto rebota y se siente inestable en firmes irregulares, síntoma de que el hidráulico de extensión ha perdido eficacia.
  • Fugas visibles: La aparición de una película de aceite en las barras de la horquilla indica que los retenes están deteriorados y deben ser sustituidos.
  • Tacto seco o dureza: Una sensación de aspereza o golpes secos al pasar por baches pequeños sugiere que el aceite ha perdido sus propiedades o que los casquillos están gastados.
  • Ruidos metálicos: Sonidos de «clonk» al comprimir la suspensión pueden indicar un nivel de aceite bajo o un problema mecánico interno.
  • Kilometraje o tiempo: Como regla general para un uso en carretera, se recomienda un servicio de horquilla cada 20.000 km o 2 años, lo que antes ocurra.

Ignorar estas señales no solo compromete el confort, sino fundamentalmente la seguridad. Una suspensión que no funciona correctamente no puede mantener la rueda en contacto con el asfalto de manera eficaz, alargando las distancias de frenado y reduciendo el agarre en curva.

El peligro de hundir demasiado la horquilla al frenar de emergencia y perder dirección

La transferencia de masas es una ley física ineludible en la conducción de una motocicleta. Al frenar, el peso se desplaza bruscamente hacia el tren delantero, comprimiendo la horquilla. En una moto trail de largo recorrido, este hundimiento (o «dive») es especialmente pronunciado. Si la suspensión no está correctamente configurada para gestionar esta transferencia, las consecuencias pueden ser graves. Un hundimiento excesivo y rápido provoca un cambio drástico en la geometría de la moto: el ángulo de la dirección se cierra y el avance se reduce a cero o incluso se vuelve negativo. En esta situación, la moto pierde su capacidad autoalineante y la dirección se vuelve extremadamente inestable y pesada, dificultando o imposibilitando la corrección de la trazada en plena frenada.

Si no tenemos bien reglada la suspensión, en una frenada de emergencia podemos sufrir las consecuencias de llevar un eje delantero que se hunda demasiado.

– Juan Manuel Llorente, RACE – Formador técnico

Este fenómeno es el culpable de muchas caídas «inexplicables» al realizar una frenada de pánico en mitad de una curva. El piloto frena, la horquilla se hunde hasta el tope, la geometría colapsa y se pierde el control de la dirección. Para mitigar este riesgo, se debe trabajar en dos frentes: el muelle y el hidráulico de compresión.

Comparativa visual de diferentes sistemas de suspensión delantera en motos

Un muelle con la constante adecuada y una precarga correcta asegurarán que la horquilla tenga suficiente soporte inicial. Por su parte, el ajuste de compresión (el tornillo que suele estar en la base de la botella de la horquilla) frena la velocidad con la que la horquilla se hunde. Aumentar la compresión (cerrando el tornillo) hará que la moto se sienta más firme y estable durante la frenada, manteniendo una geometría más constante y permitiendo al piloto mantener el control direccional. El objetivo es encontrar un equilibrio que ofrezca soporte sin convertir la horquilla en una barra rígida que no absorba las irregularidades durante la fase de frenado.

Cómo precarregar el muelle trasero correctamente antes de subir al pasajero

Llevar un pasajero en una moto trail supone añadir entre 60 y 90 kilos de peso directamente sobre el eje trasero. Esta carga adicional comprime significativamente el muelle del amortiguador trasero, alterando por completo el equilibrio dinámico y la geometría de la moto. La parte trasera se hunde, lo que provoca que la horquilla delantera se extienda. Como resultado, el ángulo de dirección se abre, el avance aumenta y la moto se vuelve «perezosa» para entrar en las curvas, con una marcada tendencia a abrir la trayectoria. Además, se reduce la distancia libre al suelo y, en aceleraciones, la rueda delantera puede llegar a perder contacto con el asfalto.

Para contrarrestar este efecto y restaurar el control geométrico, es absolutamente imprescindible aumentar la precarga del muelle trasero. La precarga no endurece el muelle, sino que lo comprime para que la suspensión recupere su altura de trabajo correcta con la carga extra. Esto eleva la parte trasera de la moto, devolviendo el ángulo de dirección y el reparto de pesos a sus valores nominales. Muchas motos trail modernas incorporan un pomo de precarga hidráulica remota que facilita enormemente esta operación, permitiendo ajustarla en segundos y sin herramientas. En otras, se debe actuar sobre las tuercas del cuerpo del amortiguador.

El ajuste no debe ser aleatorio. La mejor manera es repetir la medición del SAG dinámico con el pasajero subido y ajustar la precarga hasta volver al rango óptimo (25-35mm). Sin embargo, existe una guía práctica para un ajuste rápido:

  • Paso 1: Anota tu configuración de precarga y extensión para conducción en solitario. Este es tu punto de partida.
  • Paso 2: Para un pasajero de peso medio (60-70 kg), añade entre 15 y 20 «clics» de precarga (o el equivalente en vueltas) desde tu posición base.
  • Paso 3: Al aumentar la precarga, el muelle acumula más energía. Para controlar su liberación, es crucial cerrar también el hidráulico de extensión (rebote) entre 3 y 4 clics. Esto evitará el «efecto balancín» tras un bache.
  • Paso 4: Si dispones de precarga remota, ajusta hasta que el SAG con pasajero se sitúe de nuevo en torno a los 30-35mm.
  • Paso 5: Realiza una prueba en un tramo corto y realiza ajustes finos según las sensaciones del piloto y la comodidad del pasajero. No olvides volver a tu ajuste original al volver a rodar en solitario.

Cómo ajustar la precarga del amortiguador trasero en una Touring cargada hasta los topes

El principio de ajuste de la precarga en una moto Touring cargada con equipaje y pasajero es idéntico al de una trail, pero las masas en juego son aún mayores, lo que magnifica los efectos sobre la geometría. Una idea errónea muy extendida es creer que al «apretar la precarga» se endurece la suspensión. Desde un punto de vista técnico, esto es incorrecto. La dureza o constante del muelle (expresada en kg/mm o N/mm) es una propiedad intrínseca del mismo y no se modifica con el ajuste de precarga.

Lo que realmente hace la precarga es cambiar la posición de la moto en el recorrido de la suspensión. Al añadir precarga, comprimimos el muelle «en reposo», forzando a la moto a subir. Esto aumenta el recorrido positivo (el que queda disponible para extenderse en baches) y disminuye el negativo (el que queda para comprimirse). Como demuestra un análisis técnico del mecanismo, la precarga sube o baja la moto, pero la suma de ambos recorridos siempre es el recorrido total del amortiguador, que permanece invariable.

En una Touring cargada, el objetivo principal al ajustar la precarga es doble:

  1. Restaurar la altura de conducción: Se busca compensar el hundimiento provocado por el peso extra para que la geometría de la dirección (ángulo y avance) vuelva a sus cotas óptimas, garantizando la estabilidad en recta y la agilidad en curva.
  2. Evitar hacer topes: Al elevar la moto, nos aseguramos de que el amortiguador dispone de suficiente recorrido de compresión para absorber baches grandes sin llegar al final de su carrera, lo que provocaría un golpe seco y una pérdida de tracción.

El procedimiento es el mismo: medir el SAG con la carga completa y ajustar la precarga hasta alcanzar los valores recomendados (entre 30 y 35 mm de SAG dinámico suele ser un buen punto de partida para una conducción turística). Si para alcanzar este SAG se necesita aplicar casi toda la precarga disponible, o si la moto sigue sintiéndose blanda y haciendo topes, es una señal inequívoca de que el muelle de serie no es el adecuado para ese nivel de carga y debe ser reemplazado por uno de mayor constante.

Cómo afecta cambiar el manillar a la maniobrabilidad en ciudad y al paso por puerta

La elección del manillar no es una decisión puramente estética; tiene un impacto directo y significativo en la ergonomía, el reparto de pesos y, por consiguiente, en el comportamiento de las suspensiones. Un manillar más ancho, típico en las motos trail, aumenta el brazo de palanca que el piloto ejerce sobre la horquilla delantera. Esto facilita las maniobras a baja velocidad y el control en off-road, pero también puede amplificar cualquier defecto de ajuste de la suspensión, haciendo que la moto se sienta más nerviosa o imprecisa a alta velocidad.

Al cambiar la altura o el retroceso del manillar, se modifica la postura del piloto. Un manillar más alto y retrasado desplaza el peso del piloto hacia atrás, quitando carga del tren delantero. Esto puede hacer que la horquilla se sienta demasiado «ligera» y con falta de aplomo en la entrada de las curvas. Por el contrario, un manillar más bajo y adelantado carga más peso sobre la rueda delantera, lo que puede requerir un aumento de la precarga delantera para mantener el SAG en su valor correcto y evitar un hundimiento excesivo.

La anchura total es otro factor crítico, especialmente en el uso urbano. Un manillar excesivamente ancho puede convertir una moto ágil en un problema a la hora de filtrar entre el tráfico o pasar por puertas estrechas de garajes. Tras cualquier cambio de manillar, es fundamental realizar un reajuste completo de las suspensiones siguiendo estos pasos:

  • Medir de nuevo el SAG estático y dinámico con la nueva posición de conducción.
  • Reajustar la precarga en ambos ejes para compensar el nuevo reparto de pesos.
  • Realizar una prueba en carretera para verificar que no aparecen oscilaciones a alta velocidad (shimmy) o una sensación de nerviosismo en el tren delantero.
  • Ajustar la compresión de la horquilla si se detecta un hundimiento excesivo o una respuesta demasiado seca a la nueva carga.
  • Probar la maniobrabilidad en un entorno seguro con giros cerrados, como una rotonda o un aparcamiento, para evaluar la nueva respuesta de la dirección.

En resumen, el manillar es el principal punto de conexión entre el piloto y el chasis. Modificarlo implica alterar el equilibrio dinámico de la moto, lo que obliga a una revisión completa de la puesta a punto de las suspensiones para garantizar la seguridad y el rendimiento.

A retener

  • El ajuste de suspensiones es una secuencia lógica: el SAG (muelle) es la base, y los hidráulicos (extensión y compresión) controlan el movimiento de ese muelle.
  • El «efecto barco» se combate principalmente con el ajuste del hidráulico de extensión (rebote) para controlar la velocidad a la que se descomprime la suspensión.
  • La precarga no ajusta la dureza, sino la altura de la moto. Su correcta configuración es crucial para mantener la geometría dinámica del chasis bajo diferentes cargas.

¿Bajar la altura de la moto con bieletas arruina la geometría y la seguridad en curva?

Para muchos pilotos, la altura del asiento de una moto trail es un factor limitante que genera inseguridad en parado. Una solución común y aparentemente sencilla es instalar un kit de bieletas de la suspensión trasera más largas, que provocan que la parte posterior de la moto baje unos centímetros. Si bien esto resuelve el problema de llegar mejor al suelo, es una modificación que tiene consecuencias profundas y potencialmente peligrosas para la geometría y el comportamiento dinámico de la moto.

Al bajar la parte trasera, se altera directamente el ángulo de lanzamiento de la horquilla y el avance, dos parámetros geométricos fundamentales para la estabilidad. Como afirma un experto, esta modificación no es inocua.

Bajar la moto con bieletas afecta al ángulo de lanzamiento y al avance. La moto se volverá más perezosa para entrar en curva pero más estable en recta.

– Chris Sharman, Director Técnico de Andreani-MHS Ibérica

Además, cambiar la longitud de las bieletas modifica la progresividad del sistema de suspensión trasero. Puede hacer que el amortiguador trabaje en una zona de su recorrido para la que no fue diseñado, volviéndose demasiado blando al principio y haciendo topes con facilidad, o excesivamente duro. Para compensar el cambio de altura atrás, muchos bajan también las tijas en la horquilla delantera, pero esto es un parche que rara vez restaura el equilibrio original diseñado por los ingenieros.

Antes de recurrir a esta modificación agresiva, existen alternativas más seguras y homologadas por los fabricantes. Muchas motos ofrecen asientos con altura regulable o asientos bajos opcionales. En modelos con suspensión semiactiva, se puede reducir la precarga al mínimo para bajar la altura en parado. Por ejemplo, en algunos modelos los sistemas homologados permiten reducciones de altura de hasta 60mm combinando asiento bajo y precarga mínima, sin alterar la geometría de forma permanente. Estas opciones son siempre preferibles, ya que mantienen la integridad dinámica del chasis y garantizan un comportamiento predecible y seguro, especialmente en curva, donde una geometría incorrecta puede tener consecuencias fatales.

El control dinámico de una moto trail en asfalto no es magia, sino física aplicada. En lugar de buscar soluciones rápidas que comprometan la seguridad, el camino correcto es invertir tiempo en comprender y ajustar metódicamente el sistema de suspensiones. Comience por evaluar su propia moto, mida el SAG y realice pequeños ajustes secuenciales para sentir cómo cada cambio afecta al comportamiento global.

Escrito por Marc Soler, Ex-piloto de competición regional e instructor de conducción deportiva avanzada. Especialista en física de la moto, puesta a punto de suspensiones, neumáticos deportivos y seguridad pasiva (cascos, airbag, protecciones).