¿Cuáles son las infracciones específicas de moto que más vigilan los drones de la DGT?
La clave para evitar multas de dron no es solo conocer su existencia, sino comprender los criterios específicos que usan para sancionar infracciones que van más allá de lo evidente.
- La vigilancia se centra en el equipamiento (intercomunicadores, portamatrículas), el comportamiento en tráfico denso (filtrado entre coches) y la conformidad administrativa (ITV visiblemente caducada).
- Las normativas recientes, como la legalización de intercomunicadores o la reforma de los cursos de puntos, han creado un nuevo ecosistema normativo que todo motorista debe dominar.
Recomendación: Realizar una auditoría proactiva de tu moto y tus hábitos de conducción es la única defensa eficaz contra una sanción que puede llegar desde el cielo.
La presencia de drones en el arsenal de vigilancia de la Dirección General de Tráfico (DGT) ha cambiado las reglas del juego para todos los conductores, pero especialmente para los motoristas. Mientras que la mayoría asocia estos dispositivos con el control de la velocidad, su capacidad va mucho más allá, adentrándose en un terreno de infracciones específicas del mundo de las dos ruedas que a menudo pasan desapercibidas para el propio conductor. El problema ya no es solo ser visto, sino ser evaluado bajo un criterio de sanción cada vez más preciso y automatizado.
Muchos motoristas se centran en los grandes excesos, ignorando detalles como el ángulo del portamatrículas, el uso de un intercomunicador que parece legal pero no lo es, o la forma de moverse en un atasco. Sin embargo, para un dron que opera a cientos de metros de altura con una cámara de alta resolución, estos detalles son blancos fáciles. La vigilancia aérea ha creado un nuevo paradigma donde el desconocimiento de la norma o de sus matices ya no es una excusa válida. La sanción puede iniciarse sin que te percates, a kilómetros de distancia, y materializarse en una notificación semanas después.
Pero si el verdadero problema no fuera el dron en sí, sino nuestra falta de comprensión sobre qué busca exactamente? Este artículo no es una simple lista de multas. Es una guía de advertencia para entender el ecosistema normativo que rodea a la moto hoy en día. Desglosaremos las zonas grises legales, las normativas actualizadas y los procedimientos que debes dominar, no solo para evitar una multa, sino para circular con la certeza de que cumples con cada requisito. Analizaremos desde la legalidad de los nuevos intercomunicadores hasta cómo recuperar los puntos perdidos, pasando por la temida inspección de la ITV.
A continuación, exploraremos en detalle los puntos críticos que están en el objetivo de la DGT. Este desglose te proporcionará las herramientas para realizar una prevención proactiva y circular con total tranquilidad, sabiendo que cada aspecto de tu conducción y tu vehículo se ajusta a la legalidad vigente.
Sumario: Infracciones de moto en el punto de mira de la DGT
- Por qué ahora sí es legal usar intercomunicadores y qué condiciones deben cumplir
- Cómo recuperar los puntos perdidos por infracciones graves en moto
- Cuándo intensifica la DGT los controles en carreteras secundarias frecuentadas por moteros
- La multa por llevar un portamatrículas no homologado o con ángulo incorrecto
- Cómo usar la luz V-16 en moto en caso de avería en el arcén
- Cómo filtrar entre coches parados legalmente sin recibir una multa por conducción temeraria
- Cuándo es obligatorio el Permiso Internacional de Conducción y cómo tramitarlo en la DGT
- ¿Cómo preparar tu moto para pasar la ITV a la primera y evitar la temida pegatina roja?
Por qué ahora sí es legal usar intercomunicadores y qué condiciones deben cumplir
Durante años, el uso de intercomunicadores en moto habitó una peligrosa zona gris legal. Sin embargo, la situación cambió radicalmente con la última reforma de la Ley de Tráfico. El punto de inflexión fue el 21 de marzo de 2022, fecha en la que entró en vigor la normativa que legalizó expresamente el uso de estos dispositivos, siempre y cuando cumplan unos requisitos muy estrictos. Esta modificación reconoce la utilidad de los intercomunicadores para la comunicación y la navegación, considerándolos un elemento de seguridad si se utilizan correctamente.
La clave para la legalidad no está en el dispositivo en sí, sino en su homologación y su integración en el casco. La DGT exige que sean sistemas inalámbricos (Bluetooth) y que estén certificados para su uso en cascos de protección. Esto excluye de forma tajante cualquier tipo de auricular o pinganillo que se introduzca en el oído, ya que estos siguen estando completamente prohibidos y son motivo de sanción por limitar la capacidad auditiva.
Para que un sistema sea considerado legal, sus altavoces deben ser planos y estar integrados en los huecos específicos que los cascos modernos traen de fábrica. No deben alterar la estructura de protección del casco ni suponer un riesgo en caso de impacto. La DGT, a través de sus patrullas y, por supuesto, de la vigilancia aérea, puede identificar fácilmente cables o elementos externos no homologados, lo que convierte la elección de un sistema adecuado en una decisión crucial para evitar una multa de 200 euros y la retirada de 3 puntos del carnet.

Como se puede apreciar, un sistema legalmente integrado es casi invisible y no compromete la seguridad. La norma es clara: el dispositivo debe ser un periférico del casco, no un accesorio del oído del conductor. Por tanto, antes de adquirir o usar un intercomunicador, es fundamental verificar que cuenta con la certificación europea (CE) y que su diseño está pensado para un montaje integrado y seguro, limitando su uso a funciones de comunicación y navegación GPS, no para escuchar música a un volumen que aísle del entorno.
Cómo recuperar los puntos perdidos por infracciones graves en moto
Perder puntos del carnet es una de las consecuencias más temidas de una infracción, y el proceso para recuperarlos se ha vuelto más estricto. La DGT ha actualizado los cursos de sensibilización y reeducación vial con una nueva orden ministerial efectiva desde noviembre de 2024. El objetivo es claro: endurecer el proceso y centrarlo más en el perfil del infractor. Ahora, los cursos de recuperación parcial tienen una duración de 10 horas (frente a las 12 anteriores), pero con un enfoque más intenso en la concienciación.
Una de las novedades más importantes es que, aunque el curso es más corto, la cantidad de puntos que se pueden recuperar es menor. Ahora se recupera un máximo de 4 puntos, en lugar de los 6 que se obtenían antes. Estos cursos se pueden realizar cada dos años (o anualmente para conductores profesionales). La estructura también ha cambiado, dedicando 7 horas a una parte común que incluye, de forma obligatoria, testimonios de víctimas de accidentes, y 3 horas a una parte individualizada adaptada al tipo de infracciones que llevaron a la pérdida de puntos, con un nuevo perfil específico para motoristas.
Este nuevo enfoque demuestra que la DGT busca una reeducación más efectiva y no un mero trámite administrativo. El coste de estos cursos no es trivial; según las tarifas oficiales, la recuperación parcial tiene un precio de 176,25 € para la recuperación parcial y de 331,78 € para la recuperación total del permiso, sin incluir el IVA. Una inversión económica y de tiempo que subraya la importancia de la prevención.
La siguiente tabla resume los cambios clave en el sistema de recuperación de puntos, una información que todo conductor debe conocer.
| Aspecto | Antes (hasta nov. 2024) | Después (desde nov. 2024) |
|---|---|---|
| Duración del curso | 12 horas | 10 horas |
| Puntos recuperables | Hasta 6 puntos | Máximo 4 puntos |
| Frecuencia permitida | Cada 2 años | Cada 2 años (1 año profesionales) |
| Perfil motorista específico | No existía | Nuevo perfil creado |
| Testimonios de víctimas | Opcional | Obligatorio |
Cuándo intensifica la DGT los controles en carreteras secundarias frecuentadas por moteros
Las carreteras secundarias son el escenario preferido para las rutas de fin de semana, pero también uno de los principales focos de siniestralidad para los motoristas. Consciente de ello, la DGT ha desplegado su flota de drones de manera estratégica para vigilar estas vías, especialmente durante los periodos de mayor afluencia: fines de semana, puentes y vacaciones de verano. La vigilancia no es aleatoria; se concentra en tramos identificados como de alto riesgo por su trazado sinuoso y por ser puntos de encuentro habituales para grupos de moteros.
La distribución de las aeronaves es un claro indicador de las prioridades de la DGT. Con bases que albergan drones en puntos clave como A Coruña, Zaragoza, Valladolid, Sevilla, Málaga y Valencia, se cubren las principales zonas de influencia motera del país. Madrid, con 15 aeronaves, actúa como centro neurálgico, dando apoyo no solo a la comunidad y a Castilla-La Mancha, sino a todo el territorio nacional. Incluso las islas no escapan a este control, con 3 unidades en Baleares y Canarias respectivamente. Esta red garantiza una cobertura amplia y una capacidad de reacción rápida para desplegar la vigilancia donde más se necesita.
Los drones no solo buscan excesos de velocidad. Su objetivo son las conductas de riesgo que son la antesala de un accidente. Según datos oficiales, el 28% de las multas captadas por drones se deben a no respetar las prioridades de paso, como en stops o cedas el paso. Otras infracciones comunes son el uso del móvil (12%) y, de especial relevancia para los motoristas, no respetar las marcas viales (12%), lo que incluye pisar líneas continuas en adelantamientos o al trazar curvas. Estas maniobras, fácilmente detectables desde el aire, son una de las principales causas de sanción en este tipo de vías.
Por tanto, el motorista debe asumir que en cada salida por carreteras convencionales, especialmente en días festivos, la probabilidad de ser vigilado desde el aire es extremadamente alta. La prevención pasa por una conducción rigurosa, respetando escrupulosamente la señalización y las marcas viales, y siendo consciente de que cualquier maniobra imprudente puede ser registrada y sancionada.
La multa por llevar un portamatrículas no homologado o con ángulo incorrecto
Una de las modificaciones más comunes en una moto es la sustitución del portamatrículas original por uno más corto y estético. Sin embargo, este cambio, aparentemente inofensivo, es una de las infracciones más buscadas por los drones de la DGT. El motivo es simple: una matrícula mal posicionada o con un ángulo excesivo dificulta o imposibilita su correcta lectura por parte de los sistemas de vigilancia, tanto fijos como móviles. La normativa es muy clara al respecto: la matrícula debe ser perfectamente legible en todo momento.
La ley establece que el portamatrículas debe estar homologado y la placa debe mantener un ángulo que no supere los 30 grados de inclinación respecto a la vertical. Cualquier inclinación mayor se considera una infracción grave, sancionada con 200 euros de multa. No es un detalle menor; es una alteración deliberada de un elemento de identificación del vehículo. Los drones, con sus cámaras de alta resolución, están perfectamente capacitados para medir este ángulo desde el aire, convirtiendo una modificación estética en un riesgo de sanción seguro.
La flota de la DGT cuenta con 39 drones operativos, de los cuales 23 tienen capacidad para multar de forma automática. Estas aeronaves no solo capturan la imagen, sino que generan la propuesta de sanción en el momento. La capacidad de zoom y la estabilidad de sus cámaras les permiten obtener pruebas irrefutables de la infracción, haciendo que recurrir la multa sea extremadamente complicado.

Por ello, antes de realizar cualquier modificación en la parte trasera de la moto, es fundamental asegurarse de que el nuevo portamatrículas no solo esté homologado, sino que su montaje respete escrupulosamente el ángulo máximo permitido. Lo que puede parecer una mejora estética sin importancia es, a ojos de la DGT, un intento de eludir la vigilancia y, por tanto, una conducta sancionable. La recomendación es clara: mantener el sistema original o, en caso de cambio, optar por componentes que garanticen el cumplimiento de la normativa.
Cómo usar la luz V-16 en moto en caso de avería en el arcén
La luz de emergencia V-16 se ha consolidado como un elemento de seguridad crucial, y su uso correcto es especialmente importante para los motoristas, dada su vulnerabilidad en caso de detención en la vía. Aunque la V-16 conectada con la plataforma DGT 3.0 no será obligatoria hasta el 1 de enero de 2026, ya es el sustituto legal de los triángulos de preseñalización, y saber cómo utilizarla correctamente puede marcar la diferencia en una situación de riesgo.
En caso de avería, el protocolo de actuación debe ser rápido y preciso para garantizar nuestra visibilidad y seguridad. Lo primero es detener la moto en el arcén, lo más alejada posible del carril de circulación. Antes incluso de bajarse de la moto, se debe activar la luz V-16. Su potente destello ámbar alertará al resto de conductores de nuestra presencia mucho antes de que puedan vernos directamente, especialmente en condiciones de baja visibilidad.
La colocación del dispositivo es clave. Si la luz V-16 es magnética, el lugar ideal es la parte más alta y visible de la moto, como el depósito de combustible. Esto maximiza su rango de visión. Si el dispositivo no es magnético, debe situarse en el suelo, en un punto estable, a una distancia segura detrás de la moto, idealmente a un mínimo de 50 metros para dar tiempo de reacción a los vehículos que se aproximan. Durante todo el proceso, es obligatorio llevar puesto el chaleco reflectante. El protocolo completo a seguir es:
- Detener la moto en el arcén lo más alejado posible del carril de circulación.
- Activar inmediatamente la luz V-16 antes de bajarse de la moto.
- Colocar la luz en la parte más alta posible de la moto (sobre el depósito si es magnética).
- Si no es magnética, situarla en el suelo a 50 metros de distancia mínima.
- Mantener el chaleco reflectante puesto mientras permanezca en el arcén.
Este procedimiento no solo cumple con la normativa, sino que es una acción de autoprotección fundamental. La luz V-16 es una herramienta diseñada para salvar vidas, y su correcta utilización es una responsabilidad ineludible para cualquier motorista que se vea obligado a detenerse en la calzada o el arcén.
Cómo filtrar entre coches parados legalmente sin recibir una multa por conducción temeraria
Filtrar entre coches, o «lane splitting», en un atasco es una de las maniobras más debatidas y una fuente constante de multas para los motoristas. Aunque la normativa española no lo prohíbe explícitamente cuando el tráfico está detenido, la línea que separa una maniobra legal de una conducción temeraria es extremadamente delgada, y los drones de la DGT son la herramienta perfecta para vigilarla. La clave no está en el hecho de filtrar, sino en cómo se hace.
Para que la maniobra sea considerada aceptable, debe realizarse a una velocidad muy baja y constante, con un diferencial mínimo respecto a los coches parados, y siempre que haya espacio suficiente para pasar sin poner en riesgo a ningún usuario de la vía, incluyendo a los propios coches o a otros motoristas. Los movimientos bruscos, los acelerones, zigzaguear entre carriles o pasar demasiado cerca de los retrovisores son los comportamientos que un dron identificará como conducción negligente o temeraria.
La capacidad de vigilancia aérea es formidable. Los drones transmiten imágenes en tiempo real a los centros de control, con cámaras capaces de mantener una línea visual de hasta 2 kilómetros. Esto les permite seguir la trayectoria de una moto durante un largo tramo de atasco, documentando cualquier comportamiento errático. No se trata de una foto puntual, sino de un seguimiento que aporta un contexto completo de la maniobra, dificultando enormemente la defensa en un posible recurso. Un motorista que avanza de forma fluida y predecible entre coches detenidos tiene pocas probabilidades de ser sancionado; uno que lo hace de forma agresiva, tiene todas las papeletas.

La recomendación es aplicar el máximo sentido común. Si el espacio es reducido, si los coches se mueven aunque sea lentamente, o si la visibilidad es mala, la mejor opción es no filtrar. La ganancia de tiempo nunca compensará el riesgo de una caída o de una sanción por conducción temeraria, que puede acarrear multas de hasta 500 euros y la retirada de 6 puntos del carnet. La paciencia, en este contexto, es la mejor aliada del motorista.
Cuándo es obligatorio el Permiso Internacional de Conducción y cómo tramitarlo en la DGT
Planificar un viaje en moto fuera de las fronteras de la Unión Europea requiere una preparación documental que va más allá del pasaporte. El Permiso Internacional de Conducción (PIC) es un documento esencial para poder circular legalmente en muchos países del mundo. Aunque tu permiso de conducir español es válido en toda la UE, el Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y en países con los que España tiene convenios bilaterales, para el resto del mundo necesitarás este complemento.
El PIC no es un carnet de conducir independiente, sino una traducción oficial del permiso español a una docena de idiomas, incluyendo inglés, ruso, árabe o chino, en un formato estandarizado y reconocido internacionalmente. Su función es facilitar la labor de las autoridades de tráfico extranjeras a la hora de identificar al conductor y verificar qué tipo de vehículos está autorizado a conducir. Por tanto, siempre debe ir acompañado de tu permiso de conducir español en vigor, ya que por sí solo no tiene validez.
Es obligatorio para conducir en la mayoría de países de América, Asia, África y Oceanía. Algunos ejemplos de destinos populares para motoristas donde es imprescindible son Estados Unidos, Tailandia, Marruecos o Australia. No llevarlo puede acarrear desde una multa hasta la inmovilización del vehículo, arruinando por completo un viaje planificado con esmero. La recomendación es clara: antes de viajar fuera de Europa, consulta siempre los requisitos específicos del país de destino en su consulado o embajada.
La tramitación del Permiso Internacional de Conducción se realiza en la DGT y es un proceso relativamente sencillo, aunque requiere cierta planificación, especialmente si se opta por la vía online. Asegurarse de tener toda la documentación en regla es el primer paso para una aventura internacional sobre dos ruedas sin contratiempos legales.
Puntos clave a recordar
- La vigilancia de la DGT va más allá de la velocidad, centrándose en detalles como el equipamiento (portamatrículas, intercomunicadores) y el comportamiento (filtrado, líneas continuas).
- Las normativas están en constante evolución; la legalización de los intercomunicadores o los cambios en la recuperación de puntos exigen una actualización constante por parte del motorista.
- La prevención proactiva, basada en el conocimiento de la norma y una autoevaluación periódica del vehículo y los hábitos de conducción, es la estrategia más eficaz para evitar sanciones.
¿Cómo preparar tu moto para pasar la ITV a la primera y evitar la temida pegatina roja?
La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es el examen final que certifica que una moto es segura para circular, no solo para su conductor, sino para el resto de usuarios de la vía. Superarla a la primera no es solo una cuestión de suerte, sino el resultado de un mantenimiento adecuado y una preparación minuciosa. Un resultado desfavorable o negativo no solo implica una pérdida de tiempo y dinero, sino que puede derivar en una sanción si se circula con la ITV caducada o rechazada, una falta fácilmente detectable por cualquier agente o dron.
Los principales motivos de rechazo en las ITV de motocicletas son predecibles y, por tanto, evitables. Según estadísticas de las estaciones, las emisiones contaminantes, los defectos en el sistema de alumbrado y los problemas en los frenos representan la gran mayoría de los resultados negativos. Un escape no homologado o con el sistema catalizador modificado es causa de rechazo directo por ruido y emisiones. Del mismo modo, una simple bombilla fundida en la luz de freno o un intermitente que no funciona son faltas graves.
La preparación pre-ITV consiste en una revisión sistemática de los puntos críticos. Comienza por lo más básico: el funcionamiento de todas las luces. Continúa con la revisión del estado y presión de los neumáticos, asegurando que el dibujo tenga una profundidad mínima de 1,6 mm. Los frenos, el claxon, los retrovisores y la ausencia de fugas de líquidos son otros elementos fundamentales. No hay que olvidar la tensión de la cadena y, por supuesto, verificar que elementos como el portamatrículas cumplen con la normativa de inclinación, un detalle que, como ya hemos visto, también está en el punto de mira de los drones.
Realizar esta autoevaluación antes de acudir a la estación es la mejor inversión para garantizar un resultado favorable. Un mantenimiento periódico y una revisión consciente de estos puntos clave son la garantía para evitar la temida pegatina roja y circular con la tranquilidad de que tu moto es completamente segura y legal.
Plan de acción para una ITV favorable: Tu checklist definitiva
- Revisión de Puntos Críticos: Inspeccionar el funcionamiento de todas las luces (posición, cruce, carretera, freno e intermitentes) y la correcta señalización del claxon.
- Inventario de Documentación: Recopilar y verificar que se dispone de la ficha técnica original, el permiso de circulación y el recibo del seguro en vigor.
- Verificación de Homologaciones: Confrontar componentes no originales (escape, portamatrículas, intermitentes) con la ficha técnica para asegurar su homologación.
- Análisis de Desgaste y Fugas: Evaluar el estado y la presión de los neumáticos, la eficacia de ambos frenos y buscar activamente cualquier fuga de aceite o líquidos.
- Plan de Corrección: Listar y priorizar las reparaciones o ajustes necesarios, desde cambiar una bombilla hasta ajustar la tensión de la cadena, antes de solicitar la cita.
Preguntas frecuentes sobre Trámites y Normativa de Motos
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda el trámite del Permiso Internacional?
El coste es de 10,51€, correspondiente a la tasa 4.5 de la DGT. Si se realiza el trámite de forma presencial en una Jefatura de Tráfico (con cita previa), la expedición del permiso es inmediata. Si se opta por la tramitación online a través de la Sede Electrónica, el plazo de entrega puede demorarse, llegando hasta los 3 meses en periodos de alta demanda. Es importante recordar que el permiso tiene una validez de 1 año desde su fecha de expedición.
¿Puedo tramitarlo online o debo ir presencialmente a la DGT?
Ambas opciones están disponibles. Para el trámite online, es necesario acceder a la Sede Electrónica de la DGT y disponer de un certificado digital, DNI electrónico o credenciales del sistema Cl@ve. Para el trámite presencial, es imprescindible solicitar cita previa en cualquier Jefatura u Oficina Provincial de Tráfico, lo cual se puede hacer a través del teléfono 060 o en la propia página web de la DGT.